Thursday

Berenjenal

En la radio un economista, no sé cómo se llama, dice que el gobierno se ha metido en un berenjenal. Rodrigo Wagner, que también es economista y cae muy bien, se ríe por lo bajo. Le preguntan de qué se ríe. Por lo del berenjenal, dice. Se acordó de que una vez había estado en un berenjenal y se había pinchado con las matas. Cecilia Rovaretti, la periodista, le pregunta si lo dice metafóricamente. Wagner responde que no, que de verdad había estado en un berenjenal, en una chacra, por ahí. Plop.    

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Saturday

Literal

Noto que se ha puesto de moda decir algo metafórico y, acto seguido, añadir: literal. Lo ilustraré:
-¿Cómo estay?
-Amiga estoy muerta, literal.
El otro día escuché a un periodista deportivo comentar un gol diciendo que el arquero había salido a cazar moscas, literal.
¡Una amiga muerta viviente y un arquero cazador de moscas! 
En lo personal, siempre he sido más partidario de lo literal que de lo metafórico, así que esta nueva moda de las metáforas literales me tiene muy feliz y contento. 

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Wednesday

Alcornoques y linces

En su estupenda novela Los convidados de piedra, Jorge Edwards pone en boca de un agente de la policía política esta frase: “Lo que no queremos es que (...) gente mañosa, de cabeza dura como el alcornoque, llevada a sus ideas, conspire contra la democracia”. Más adelante, otro personaje cuenta la historia del asalto a una anciana que “tenía oído de lince, a pesar de su edad”. ¿Y bueno? El asunto es que el alcornoque (palabra que me encanta) destaca justamente por su corteza blanda y aireada, de la que se obtiene el corcho. Y los linces, pese a sus características orejitas, son célebres por su agudísima vista más que por su oído. ¿Y bueno? Que Edwards es un escritor formidable y yo acabo de quedar como un insufrible sabelotodo.

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