Wednesday

Alcornoques y linces

En su estupenda novela Los convidados de piedra, Jorge Edwards pone en boca de un agente de la policía política esta frase: “Lo que no queremos es que (...) gente mañosa, de cabeza dura como el alcornoque, llevada a sus ideas, conspire contra la democracia”. Más adelante, otro personaje cuenta la historia del asalto a una anciana que “tenía oído de lince, a pesar de su edad”. ¿Y bueno? El asunto es que el alcornoque (palabra que me encanta) destaca justamente por su corteza blanda y aireada, de la que se obtiene el corcho. Y los linces, pese a sus características orejitas, son célebres por su agudísima vista más que por su oído. ¿Y bueno? Que Edwards es un escritor formidable y yo acabo de quedar como un insufrible sabelotodo.

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