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Los Simpsons y el ready-made en la poesía

Hay un episodio de los Simpsons en el que Moe se vuelve poeta instigado por Lisa. No recuerdo por qué, pero el caso es que Homero y Lisa lo van a visitar a su pieza de hotel que es todo lo deprimente que cabría esperar de alguien como Moe o del estereotipo de un bohemio. Mientras Moe y Homero charlan, Lisa se comienza a fijar en unos pósits y papelitos pegados en las paredes:

“El globo ocular grita

tubería rota”, lee primero.

“Hígado contra riñón

¿quien gana?

Nadie”, en otro.

“Una vez estuve en un festival navideño.

Mamá llegó con un nuevo novio.

Él me llamó Steve”, en un tercer papelito.

El olfato literario de Lisa le dice que allí hay autentica poesía americana. Une los fragmentos escritos por Moe, literalmente pega los pósits y papeles con cinta adhesiva, componiendo una especie de collage y le propone un título: “Aullándole a una luna de concreto”. Antes de seguir creo que sería interesante determinar a quién le pertenecen los derechos de autor en esta obra. En mi opinión, las notas de Moe le pertenecen a él y solo a él, pero no son literatura hasta que la mirada de Lisa las descubre y compone el collage. En estricto rigor ninguno de los dos es autor de Aullándole a una luna de concreto, por lo menos no en el sentido clásico del término: tenemos, por un lado, fragmentos no literarios o textos en bruto y, por otro, una acto de apropiación artística basado en las viejas técnicas vanguardistas del ready-made y el collage. El poema, que Moe acaba declamando ante la apatía de la clase de Lisa, dice:

“Mi alma huele como paloma muerta después de tres semanas,

cierro mi ventana y me voy a dormir.

En mi sueño,

como maíz con los ojos.”

El poco éxito de Moe en la Escuela Primaria de Springfield no amedrenta a Lisa Simpson que, como sabemos, siempre anda de entusiasmo en entusiasmo. Sentada a la mesa le comenta a su familia que enviará, en sus propias palabras, “el poema de Moe” a la revista American Poetry Perspectives. Nótese que Lisa, no sabría decir si guiada por la generosidad o el ímpetu, da a Moe por exclusivo autor de los versos. Hagamos un pequeño y sabroso paréntesis que nada tiene que ver con el objeto de éstas líneas. Ni bien escucha el nombre de la revista literaria, Homero se indigna pues en su oportunidad le rechazaron un poema y, colocándose los lentes, pasa a leer de inmediato:

“Había un tomate que cantaba rap,

así es cantaba rap,

cantaba todo el día desde abril hasta mayo,

¿Y luego que creen?- Era yo.”


***

Resulta que Aullándole a una luna de concreto de Moe Szyslak no solo es aceptado, sino que sale en la portada de American Poetry Perspectives, lo que le vale ser invitado al festival Wordloaf en Vermont, donde se codeará con la flor y la nata de las letras norteamericanas: Tom Wolfe, Jonathan Franzen, Michael Chabon, Gore Vidal y el siempre enigmático Thomas Pynchon. Moe acepta con la condición de que Lisa lo acompañe ya que, dice, no habría hecho nada sin ella.

Hasta aquí todo bien.

Ya en el festival, el mismísimo Tom Wolfe le pregunta a Moe cómo se le ocurrió el título del poema. Moe comienza a explicar que había tenido cierta ayuda con el título pero, ante la estupefacción del grupo de literatos que lo rodea, siempre tan celosos en cuanto a temas de autoría, se desdice y manifiesta que se le ocurrió al él solito sin ayuda de nadie. Lisa, presente en la escena, queda desconsolada. Más tarde, en el panel “Los escritores hablan de sus escritos”, que comparte con Wolfe, Franzen y Chabon, Lisa lo conmina a responder si alguna vez alguien creyó en lo que él hacía antes de obtener fama y reconocimiento. Moe lo niega tajantemente. La ingratitud de Moe sumerge a Lisa en uno de sus acostumbrados episodios depresivos.

Más tarde o al día sigueinete (no me acuerdo) Moe la encuentra sentada en una banca de parque, junto al estanque de los gansos. Le pregunta si lo puede ayudar a convertir un puñado de fragmentos de su puño y letra en un nuevo poema para leerlo en la cena de despedida donde será homenajeado como mejor nuevo poeta. Lisa se niega contestándole que es un desalmado. Cuando Moe intenta componer por si mismo el poema, el viento sopla sus papeles que acaban comidos por las aves del estanque.

En la cena, Tom Wolfe le da la palabra a un atribulado Moe para que lea algo de su obra inédita. El primer poema, Capacidad del ascensor dice:

“Capacidad del ascensor mil doscientos kilos

certificado de inspección disponible

en la oficina del gerente del hotel.”


Murmullos en el público. Alguien lo acusa: “Quitaste eso de la pared del ascensor.” El segundo poema dice:


“Canal 61 favoritos de la familia

Canal 62 deseos adultos

Canal 63 solicitar salida

Canal... “

A estas alturas resulta evidente que se trata de la programación del cable. En eso, Lisa entra cabizbaja al salón. Moe, visiblemente arrepentido de su mezquindad, improvisa una Oda a Lisa, la que omitiremos pues no ofrece demasiado interés para el presente comentario que ya se alarga bastante.

***

Si dejamos fuera asuntos tan sensibles como la gratitud, la mentira, la mezquindad y el reconocimiento, y nos centramos en las formas de producción artística que sustentan el conflicto en este episodio de Los Simpsons, nos percataremos de que Moe finalmente se revela como un discípulo aventajado de la poética vanguardista empleada por Lisa. Moe no solo hace suya la técnica del ready-made literario, sino que torna poéticos textos eminentemente ajenos a la literatura, alejados tanto de los matices de su propio estado de ánimo como de la sensibilidad literaria imperante. A diferencia de Lisa, la labor poética de Moe parece seguir de cerca las ideas de Marcel Duchamp para quien, al ejecutar una obra ready-made, el mayor desafío lo constituye la selección del objeto. Para Duchamp todo el sentido del procedimiento está en poner entre paréntesis el placer estético o, dicho de otra forma, en actuar sin la menor intervención de las ideas o la sugestión. Así se consigue trabajar sobre lo que llama “pequeñas energías desperdiciadas” como bien podrían serlo un letrero de advertencia en el ascensor, la programación de la televisión pagada, una lista de compras, la etiqueta al reverso de un envase de champú, las instrucciones de uso de un medicamento, una boleta de supermercado y un largo etcétera de textos de lo más comunes y corrientes.
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2 Comments:

Blogger C. B. said...

Soy un viejo admirador de los ready-made de don Marcelo... y también de los cadáveres exquisitos, la poesía aleatoria y otros artefactos del siglo pasado.
Excelente análisis del episodio de los Simpsons.

24 May 2019 at 04:48  
Blogger M. said...

¡La vieja y buena retrovanguardia! Saludos amigo.

3 June 2019 at 11:24  

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