-Muy buenas, ¿cómo está usted?
-Muy buenas, aquí estamos, ¿y usted?
-Lo más bien, gracias, ¿y usted?
-Nada, todo siempre igual, pues.
(...)
-¿Cómo están por su casa?
-Ahí están, pues, lo más bien.
-Todos bien, qué bien. Me alegro pues.
-Ahí están, pues, lo más bien.
-Todos bien, qué bien. Me alegro pues.
-¿Y cómo están por su casa?
-Ahí están, pues, lo más bien.
-Me alegro pues, sí, y se le ve mejor.
-Sí, pues, la buena salud, sí, pues, aquí estoy
-Sigue usted para allá. Vamos no más.
(...)
(...)
-¿Qué me cuenta del trabajo?
-Nada, sigo en lo mismo.
-Y del tiempo, ¿qué me dice?
-Que es raro, cierto que es raro.
-¿Qué me dijo del trabajo?
-Bueno, aquí la dejo, encantado de verla.
Que le vaya muy bien, y hasta otra vez.
-Bueno, aquí la dejo, encantado de verla.
Que le vaya muy bien, y hasta otra vez.
-Bueno, aquí lo dejo, encantada de verlo.
Hasta otra vez, sí, saludos por casa.
Hasta otra vez, sí, saludos por casa.
-Igualmente, gracias, hasta luego, pues.
-Nos vemos otra vez, hasta lueguito, pues.
-Adiós.

Me recuerda a una canción de mi infancia que cantaban unos payasos televisivos muy populares en España. La canción se titula Hola don Pepito, hola don José, y no hay españolito de cierta edad que no se la sepa de memoria.
ReplyDeleteSaludos
¡Realmente es muy pegadiza y extraña! No me asombra que continúe siendo tan versionada, citada y comentada.
ReplyDeleteSaludos.